Base bíblica: Gálatas 5:16-26
Introducción:
La obra de Dios se va perfeccionando en la medida que aprendemos a vivir en el poder del Espíritu. Conformarse con una fe que no da muestra de verdaderos y profundos cambios en el corazón, es una clara muestra de que no estamos caminando en la dirección correcta.
En esta tercera semana de estudio, observaremos con profunda atención, las tres ultimas virtudes que el Espíritu Santo genera en el corazón de los creyentes que siguen los pasos de Jesús. La fe, la mansedumbre y templanza, son regalos de Dios para nosotros.
Consideremos estos tres importantes dádivas del Señor:
- Fe.
La fe cree lo imposible. La Biblia define la fe de manera magistral: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1. Ahora bien. La fe no es el resultado de un ejercicio mental o de la práctica de un hábito espiritual, la fe es el resultado de la obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente. Sólo el Espíritu Santo puede infundir en su corazón la certeza de confiar plenamente en Dios y en su palabra. Lo cierto es que el ser humano, no está en la capacidad (por sí solo), de desarrollar la fe, excepto si es el Espíritu Santo interviene.
Todos necesitamos fe. La fe nos capacita para esperar en Dios, pero también, para luchar por nuestros sueños. La fe nos permite vivir con una viva esperanza en el futuro. Puede que usted carezca de muchas cosas, pero mientras la fe no le falte, usted podrá lograr sus más grandes sueños en Dios. Recuerde que fue la fe la que hizo inmortal algunos hombres de la Biblia. No fueron exactamente sus destrezas las que hicieron la diferencia, en realidad, fue la fe la que los mantuvo estables cuando las circunstancias intentaron agitarlos.
- Mansedumbre.
Una de las grandes virtudes que Jesús quiso enseñarnos durante su ministerio terrenal, fue la mansedumbre. A pesar del contexto hostil en el que vivió, Jesús siempre mantuvo la perspectiva correcta, él fue manso. Siendo Dios, jamás abandonó su vocación de siervo. Su carácter manso hizo que sus seguidores amaran sus enseñanzas. Amado lector, la mansedumbre es el más importante adorno del carácter. La mansedumbre se refleja en su comportamiento con los demás, especialmente con las personas que comparte a diario.
La voluntad de Dios es que usted refleje el carácter de Cristo en toda su manera de vivir y eso incluye, la virtud de ser manso ante la crítica, e incluso, ser manso en contextos de hostilidad. ¿Cómo reacciona usted ante la presión? ¿Se altera fácilmente? ¿Contesta con ira y enojo? Si su respuesta es sí, entonces claramente usted necesita este importante fruto en su vida, especialmente en su relación con otras personas. Sea dócil. Ser manso no es una muestra de debilidad, sino de sabiduría y verdadera espiritualidad.
- Templanza.
La templanza hace referencia a la capacidad de dominar las inclinaciones pecaminosas de la carne. La aplicación de esta importante virtud, nos permitirá ejercer autoridad sobre aquellos deseos e inclinaciones que desagradan a Dios. Algunos importantes eruditos bíblicos, se refieren también a este fruto como “dominio propio” o “autocontrol”. La palabra autocontrol, no parece, a simple vista, una palabra bíblica, sin embargo, su significado no dista de la palabra templanza.
El autocontrol y la moderación, van de la mano. El Antiguo Testamento hace referencia a esta importante característica espiritual: Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. Proverbios 16:32. La conquista de uno mismo es mucho más importante que la conquista de otros. La palabra clave en éste texto es “enseñorearse” y su significado más simple y acertado es dominar. ¿Cree que debería ejercer autocontrol en las distintas situaciones del día? Dios quiere ayudarlo.
Conclusión
Hemos culminado nuestra serie sobre el estudio del fruto del Espíritu Santo en el creyente. Nuestra meta es tenerlos todos. El deseo de Dios no es que tengamos uno o dos, sino, todos. Si usted tiene al Espíritu Santo como su amigo, entonces así será posible que disfrute de su plenitud y de los resultados visibles de su obra en su corazón.


