Tema 11: ¿Migajas?


Ps. Gustavo Muñoz

Base bíblica: Juan 10:9-11

Introducción

“El propósito de Dios para su pueblo es el deleite, puro y sin fin, en todo aspecto y actividad de nuestra comunión con él” J. I. Packer. El rey David afirmó: Tú me enseñas el camino que lleva a la vida. Hay mucha alegría en tu presencia; a tu derecha hay placeres que duran para siempre. Salmo 16:11. PDT.

En algunos, el placer produce un sentido de vaciedad que los incapacita para vivir a plenitud la vida, entre tanto, los cristianos tienen la eterna bendición de “saborear” las bendiciones que vienen de Dios a través de todos los placeres creados por Él. Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que en él se refugian. Salmos 34:8. Pero, ¿Cómo vivir la fe cristiana a plenitud? Veamos tres claves bíblicas:

  1. Enfoque.

Cuando fijamos nuestra mirada en Dios, Su carácter “envuelve” el nuestro, produciéndose la experiencia del deleite. Esto significa que debemos poner nuestros ojos en Jesús y no en los hombres. La gente más infeliz de la tierra es aquella que siempre está cuestionando su vida mientras la compara con la de otro diciendo: “por qué no puedo hacer lo mismo que él o aquella”. El resultado de ésta mala práctica es la frustración. Esta actitud no produce crecimiento, sino envidia.    

 

Los deleites del mundo son pasajeros y dañinos, en cambio, el deleite que proviene de Dios, es eterno y reside en el corazón. No hay duda que este deleite es saludable y produce una sensación constante de plenitud. Jesús se puso de pie y exclamó: ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Juan 7:37-38.

  1. Confianza.

¿Cómo está tu fe? La Biblia llama “dichosos” a aquellos que confían en el Señor. Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos. Salmo 40:4. El término dichoso significa: feliz, privilegiado. El resultado de no confiar en el Señor es la ansiedad, uno de los enemigos de la fe que causa desesperanza o profunda tristeza. 

 

Confiar en Dios significa descansar en la fuerza de Su poder y en los alcances de Su amor. El Salmo 23, describe los beneficios y placeres que produce el cuidado de Dios, el Fiel Pastor. Veamos algunos: Llenura: nada falta, satisfacción, saciedad física, espiritual y emocional. Descanso: reposo, tranquilidad. Dirección: guía, cuidado. Consuelo: anima, conforta, alienta y da vigor.

  1. Obediencia.

Obedecer es sujetarnos a la voluntad divina situando el deseo de Dios sobre el nuestro. La obediencia demanda dos acciones: la escucha y la acción. La escucha supone atender atentamente los mandamientos de Dios, mientras que la acción significa la práctica de éstos. La obediencia trae consigo satisfacción al corazón del cristiano. No hay nada que pueda reemplazar la dicha de hacer aquello que Dios demanda.

Ocasionalmente, los beneficios de la obediencia no se percibirán a simple vista o requerirán tiempo para experimentarse a plenitud; lo cierto es que tarde o temprano, seremos recompensados por obrar correctamente. No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo  y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.  Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla. Santiago 1:22-25.

   Conclusión

Las migajas no son una opción para los hijos de Dios. En contraste, el deseo del Señor es que podamos disfrutar de una vida plena junto a Él. Sin embargo, eso no será posible a menos que se enfoque en Dios, confíe en Él y lo obedezca. Todo lo que usted debe hacer para experimentar la plenitud tiene que ver con Dios. 


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