Base bíblica: Eclesiastés 9:7-10
Introducción: Salomón, en un intento por encontrar el verdadero sentido de la vida, dedicó sus días a observar y meditar en todas aquellas cosas que la gente suele hacer en su vida cotidiana. Encontró que la gran mayoría de personas, dedican su vida a ocupar lugares de poder, obtener inteligencia o conocimiento, multiplicar las riquezas o abundar en bienes, pero al final, todo aquello no deja más que un sabor a vanidad. La conclusión de Salomón después de observar con interés el comportamiento de los hombres, fue: El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Eclesiastés 12:13.
El hombre puede dedicar su vida a hacer muchas cosas, pero nada es más importante que tener temor de Dios y hacer su voluntad. Sin embargo, de su experiencia registrada en el libro de Eclesiastés, podemos aprender algunos consejos que nos librarán del sentimiento de vaciedad y de las consecuencias de la vanidad, haciendo de nuestra fe, una experiencia práctica que produzca fruto para Dios. Analicemos algunos consejos:
- Vive alegre.
¡Anda, come tu pan con alegría! ¡Bebe tu vino con buen ánimo, que Dios ya se ha agradado de tus obras! Eclesiastés 9:7. En este contexto, la palabra comer significa: compañerismo; y bebida: vida social y familiar. Salomón entendió que la vida no tenía sentido sin la felicidad, la alegría y el gozo. Cuando Dios creó a Adán y a Eva, diseñó para ellos la alegría y la plenitud de la vida, dándoles la capacidad de ser felices, eso quiere decir, que Dios no te creó para que fueras un infeliz. Dios desea tu bienestar, Él quiere que disfrutes a plenitud la vida que te ha dado.
Las pruebas no implican que debamos perder el gozo. A veces nos acostumbramos a la idea de un Dios indiferente o parco, que espera que cometamos el mínimo error para señalarnos, cuando su deseo es que mientras cumplimos su voluntad, podamos disfrutar de la vida terrenal. Por tanto, disfruta con responsabilidad de los placeres de la vida diaria como el trabajo, amistades, comida, familia, salud y de todo lo que Dios creó para nosotros. Estad siempre gozosos. 1 Tesalonicenses 5:16.
2. Ama intensamente.
Goza de la vida con la mujer amada cada día de la fugaz existencia que Dios te ha dado en este mundo. Eclesiastés 9:7. Salomón le dio un lugar importante al amor. Entendió que el amor le da sentido a nuestra vida y que definitivamente, el amor es el motor de las acciones humanas, es la potencia visible de Dios en nosotros. Amar y sentirse amado es una necesidad; fuimos creados con la capacidad de amar, pero también con la imperiosa necesidad de recibir amor de otros.
Este tipo de amor, debería ser el amor sacrificial, el amor con el que Dios ama; aquel amor que se entrega sin esperar nada a cambio y cuyo fin, es hacer feliz al otro. San Agustín dijo: “ama y haz lo que quieras”. Si la raíz de todo lo que hago es el amor, de tal raíz no se pueden conseguir sino cosas buenas”. El amor nos capacita para entender la debilidad del otro y comprender a aquel que es diferente a nosotros. No entreguemos amor a medias, tampoco escatimemos esfuerzos a la hora de demostrarlo, Dios sabrá recompensar a quienes determinan dar este tipo de amor a sus semejantes. 1 Corintios 13:1-3.
3. Apasiónate.
Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño. Eclesiastés 9:10. La pasión es la rueda que te llevará al éxito. Nelson Mandela, uno de los más grandes líderes de la historia, estuvo en prisión durante 30 años por causa de un sueño y por causa de ese sueño, soportó la opresión y la soledad hasta alcanzar lo que anhelaba: la igualdad racial. Por tanto, todo lo que hagas, hazlo con excelencia. Apasiónate con tu trabajo procurando siempre, ser el mejor en lo que haces ofreciendo lo mejor de tus talentos.
Aviva tu pasión para alcanzar los sueños que Dios puso en tu corazón. Por sencillas que parezcan tus tareas o responsabilidades, esfuérzate por cumplir con ellas haciéndolo siempre de la mejor manera. Si vas a cocinar, hazlo con pasión, si tuviste una idea de negocio, entonces llévala a cabo con pasión y no desmayes hasta lograrlo. Recuerda que aunque no haya recursos, sí hay pasión, hay esperanza. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Colosenses 3:23.
Conclusión
El plan de Dios es claro, Él desea que vivas en completo bienestar y que disfrutes la vida y las personas que tienes a tu alrededor. En muchas circunstancias de la vida, amamos poco y nos quejamos mas. Gózate en cada circunstancia que Dios te permita experimentar. Ama sin reproche, Jesús nos enseñó eso en la cruz. Apasiónate y sueña, confía en Dios y esmérate en cada cosa que hagas.


