Tema 21: Códigos de un Vencedor.


Ps. Adalberto Herrera

Base bíblica: Apocalipsis 3:21.   

Introducción

La Biblia afirma que somos más que vencedores (Ro. 8:37). Somos herederos de la identidad ganadora de Jesús, por lo tanto, somos un pueblo llamado a experimentar la continua victoria en el Señor. 

Ahora bien, la Biblia no solo está interesada en hacernos saber esta importante verdad, sino además, en capacitarnos y darnos las herramientas necesarias para vivir como verdaderos vencedores. 

Un vencedor vive de acuerdo a los principios de las Escrituras. Entre aquellos importantes principios se encuentran los siguientes códigos que hacen de un simple creyente, un autentico vencedor. Un vencedor:  

  1. Cree que todo es posible.

Jesús dijo: “si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23). El cristiano mediocre todo el tiempo está desmintiendo esa verdad, acostumbrado a decir: no tengo, no puedo, no hay; pero el que piensa en grande dice: si tengo, si puedo, sí hay. La diferencia entre lo posible y lo imposible lo hace una palabra: fe.  

  1. Se conecta con ganadores.

Mucha razón tiene el viejo dicho de los abuelos: “dime con quién andas y te diré quién eres”. Si andas con personas que reniegan, maldicen y se quejan todo el tiempo, no solo te van a identificar como uno de ellos, sino que además, te harás semejante a ellos; tarde o temprano pensaras igual (Proverbios 24:6). Camina con aquellos que te desafían a ser una mejor persona y que con su experiencia pueden animarte a conquistar tus sueños.

  1. Es responsable.

“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza” (Proverbios 21:5). La palabra clave en este texto es: diligencia, que también puede ser interpretada como prudencia o disciplina. Si te encomendaron una tarea, esfuérzate por hacerla de manera excelente, planéala, trabaja en ella y entrégala en el tiempo acordado.

  1. No posterga.

Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. Y él dijo: Mañana. (Éxodo 8:9-10). El mañana es la excusa de los insensatos. Si comienzas algo, entonces termínalo. No aplaces pagar, no cambies tus citas si puedes cumplirlas, no esperes otro año para lo que puedes hacer ahora; por difícil que sean las condiciones, evita postergar tus compromisos.  

  1. No se excusa.  

Las excusas se convirtieron en una epidemia de nuestro tiempo. Muchos de manera jocosa la han llamado también: “esquezofrenia”. Es que- el tiempo, es que- la edad, es que- la hora, es que- el dinero, es que- el sueño, es que- el cansancio, etc. Las excusas no son de Dios, es de los mediocres. (Mateo 5:37). 

  1. Se esfuerza en alcanzar sus metas.

Alcanzar metas demanda valentía. Un vencedor no solo tiene metas, sino que además se esfuerza por alcanzarlas, trabaja y todo lo que hace lo acerca a ellas. Ciertamente habrá obstáculos, a veces sentirá temor y por qué no, en ocasiones lo visitará la duda, pero su firmeza y carácter lo ayudará a enfrentar todo tipo de oposición. El éxito exige valentía (Josué 1:9).   

  1. Piensa en el éxito, no en la derrota.

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (1 Corintios 15:57). Un vencedor no da lugar a la derrota, si una idea o proyecto fracasa, pide la dirección de Dios y lo intenta de nuevo. Pensar de esa manera nos ayudará a encontrar a Dios en los momentos difíciles y él nos dará las fuerzas para continuar. La carrera termina cuando llegamos a la meta, no antes.

  1. Piensa como un filántropo.

“El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (Proverbios 11:25). Un filántropo es aquel que disfruta ayudar a otros. Es generoso y se caracteriza por ser desprendido de los recursos materiales, recursos que a su vez, puede compartir con facilidad. Comienza con lo básico: dar para la Casa de Dios. Luego, usa los recursos que tienes, para bendecir a todos aquellos que lo necesitan. 

Conclusión

Ponga por obra estos principios y su vida cambiará. Dios bendice las determinaciones y respalda los cambios que se hacen en obediencia a los principios de la Biblia. Disponga su mente y su corazón para convertirse en un autentico vencedor.


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