Serie: alineados con Dios.


Ps. Gustavo Muñoz

Tema de la semana: “Ser fiel”.

Texto: “Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es”. 2 Timoteo 2:13.

Introducción: la fidelidad es una virtud grandiosa del ser humano. Sin embargo, día a día se hace más escasa. Aprendemos en la escuela sobre ciencia, letras y artes, pero poco o nada aprendemos acerca de la fidelidad. Si usted lo piensa bien, todas las relaciones humanas, más aún nuestra relación con Dios, exigen una importante cuota de fidelidad. ¿Qué tan fiel se considera usted?  

La voluntad de Dios: Dios es completamente fiel. Él nunca falla, jamás traiciona y nunca abandona. Así es su naturaleza. Nosotros deberíamos imitar su fidelidad y en vez de caer el pecado de la infidelidad, deberíamos ser completamente leales y honestos a quienes así lo merecen. En la vida usted requerirá 3 compromisos vitales de fidelidad:

1. Ser fiel a Dios. Uno es fiel a Dios cuando viene la tentación y la resiste. Somos fieles a Dios cuando, a pesar de las pruebas de la vida, nos mantenemos íntegros y sujetos al Señor con la firme determinación de hacer su voluntad. Uno es fiel, cuando al recordar dónde estábamos cuando Dios nos miró con ojos de amor para salvarnos, respondemos a ese amor obedeciéndolo, antes que cumpliendo nuestros caprichos. "Vestiste a tus ídolos con la hermosa tela que te di. Luego les ofreciste mi aceite y mi incienso. Les ofreciste lo que te di, el mejor trigo, el aceite y la miel, como sacrificio de olor fragante para seducirlos. El Señor DIOS lo ha dicho". Ezequiel 16:18-19.

2. Ser fiel a su familia. Por un momento de placer, las personas pierden lo que, según dicen, más aman. La infidelidad es destructiva y siempre produce daños que en algunos casos son irreparables. Usted debe ser fiel a Dios, pero también debe esforzarse por ser fiel a su familia, especialmente a su cónyuge y a sus hijos. Su familia le ha confiado su corazón, sus padres confían en usted, entonces cuide la paz y el corazón de su familia. No los abandone, tampoco se niegue a ayudarlos mientras usted pueda hacer algo por ellos.  

3. Ser fiel a la iglesia. Usted y yo somos semejantes a las semillas que un agricultor siembra. Nuestro agricultor es Dios y Él nos siembra en el terreno donde quiere que demos fruto. ¿Usted sabe dónde lo sembró el Señor? La iglesia local es el terreno donde Dios quiere que usted permanezca. Abandonar el terreno donde Dios nos puso, dejará una frustrante sensación de improductividad e incertidumbre. Para Dios es importante que usted sea fiel a su familia de la fe y a sus autoridades espirituales. No sea de aquellas personas que van de iglesia en iglesia tratando de hallar algo que no podrá encontrar jamás. 

Desafío: viva como una persona fiel. Mantenga firme su compromiso de mantenerse leal a Dios y no abandone sus caminos por causa de los placeres del mundo. Sea fiel a sus familiares cuidando y honrando la confianza que le dieron. Manténgase fiel a su iglesia.


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