Tema de la semana: “Amar al enemigo”.
Texto: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Mateo 5:44.
Introducción: Los abuelos dicen: “no somos moneda de oro para caerle a bien a todos”. Eso es cierto, y lo que significa es que siempre habrán personas con las cuales no podremos construir una relación ejemplar. Frente a esa realidad, ¿qué actitud tomar? ¿Cómo responder a las malas actitudes que otros pudieran tener contra nosotros?
La voluntad de Dios: Jesús nos dio una poderosa lección. Él murió por sus enemigos. Cargó la culpa y la condenación de aquellos que lo torturaron y crucificaron. Sus palabras estuvieron acompañadas por acciones amorosas a favor de sus enemigos. Esta es la voluntad de Dios para nosotros:
1. Que amemos a nuestros enemigos: Si Jesús nos pide amar a nuestros enemigos, ¿cuánto más no deberíamos amar a las personas que simplemente no piensan como nosotros? Jesús expuso el peor de los casos diciendo que amaramos a nuestros enemigos”, pero su intención era ayudarnos a entender cuán importante es amar a todos aquellos que no son parte de nuestros afectos más cercanos. Dios desea que nuestros corazones estén siempre dispuestos para amar a otros.
2. Que bendigamos a quienes nos maldicen: ¿Puede usted hacer algo bueno por aquella persona que le hizo mal? Este es una llamado a renunciar al deseo de venganza y a no devolver mal por mal. Esa persona que un día le hizo daño, quizá le busque para pedirle que haga algo a su favor. En un momento tan crucial como ese, el deseo de Dios es que podamos hacerle bien si traer al presente la amarga o dolorosa experiencia del pasado. Un verdadero cristiano paga con bien y no con mal.
3. Que le hagamos bien a quienes nos rechazan: ante el rechazo, debemos responder con humildad y no con ira. La manera en que Jesús quiere que enfrentemos el rechazo, se opone a la manera en la que el común de las personas lo hace. Una vez más, Dios nos pide hacer uso del fruto del Espíritu, llamándonos a responder desde el amor y no desde el dolor; desde la misericordia y no desde el rencor.
4. Que oremos por aquellos que nos maltratan: en vez de hablar de aquellos que no nos brindan un trato cordial, Jesús nos pide orar por ellos. Una vez más, el poder de la oración se hace presente en las relaciones humanas. Orar por otros sigue siendo la fórmula de Dios para sobrepasar los obstáculos que generan las diferencias de opinión y las desavenencias.
Desafío: demuestre nobleza en sus relaciones. Puede que usted enfrente desafíos en su manera de relacionarse con otros, pero sepa que el deseo de Dios no es que alimente sus diferencias y haga más profundo en hoyo de sus sentimientos negativos, sino más bien, que obre bajo la ley del amor.


